El 42% de los incendios domésticos declarados entre los años 2005 y 2009 en E.E.U.U. se iniciaron en las cocinas, según un artículo de la NFPA (National Fire Protection Association, EEUU).

Estos números nos han llamado la atención ya que aunque todos tenemos claro que las cocinas son un lugar peligroso por la posibilidad de que se inicie un incendio, existen otros muchos elementos capaces de generar incendios (tales como la instalación eléctrica, aparatos eléctricos, calderas,…). Parece, por tanto que, a la vista de las estadísticas, una de las posibles causas de incendio con mayor probabilidad de materializarse es el fuego en cocinas.

En España, las cocinas domésticas no cuentan con normativa específica en cuanto a la protección contra incendios, debido a la potencia instalada. Sin embargo, para usos fuera del «doméstico» y debido a la potencia instalada, el Documento Básico de Seguridad en Caso de Incendio del Código Técnico de la Edificación, considera como locales de Riesgo Especial las cocinas con una potencia instalada superior a 20kW (ver la clasificación en la tabla más abajo).

Riesgo bajo Riesgo medio Riesgo alto
Cocinas según potencia instalada P (1)(2) 20<P≤30 kW 30<P≤50 kW P>50 kW

Para calcular la potencia instalada se debe tener en cuenta únicamente los aparatos destinados a la preparación de alimentos y susceptibles de provocar ignición (hornos, fuegos, planchas, vitrocerámicas,…). Esta potencia para una cocina doméstica media puede estar entre los 8 y los 10 kW, muy por debajo del límite inferior de la tabla.

Sin embargo, las cocinas para usos colectivos, como pueden ser restaurantes, bares, hospitales,…, sí suelen clasificarse como Locales de Riesgo.

En las notas a la tabla 2.1 (de donde está extraída la anterior tabla) se indica lo siguiente:

En usos distintos de Hospitalario y Residencial Público no se consideran locales de riesgo especial las cocinas cuyos aparatos estén protegidos con un sistema automático de extinción,

 

[…]

Por un lado, que estos locales no queden clasificados como de riesgo especial tiene implicaciones importantes, ya que las exigencias constructivas se reducen (menor resistencia a fuego de estructura y cerramientos), no se necesitan vestíbulos de acceso,… Por otro lado, la seguridad que aporta un sistema automático de extinción es considerable, ya que se reduce de manera sensible las posibilidades de que en caso de que se inicie un incendio, éste pase a ser algo más que un simple conato.

Los sistemas automáticos de extinción permiten apagar un fuego en pocos segundos. Se componen de uno o varios recipientes de agente extintor unidos mediante un colector desde los cuales se suministra a varias boquillas las cuales están dispuestas bien de manera localizada o cubriendo una zona.

cocina con sistema de extinción automático

La activación es automática (bien mediante detectores o bien fusibles) además de poderse activar manualmente. Una de las ventajas de este sistema es que al activarse la extinción, puede hacerse un corte automático de suministro de gas y de electricidad, dejando la zona asegurada. Además el agente extintor utilizado es apto para uso alimentario.

Aunque es comercial, hemos considerado interesante incluiros este enlace para que podáis entender mejor los sistemas de extinción automáticos utilizados en cocinas y su funcionamiento – Vídeo Extinción Automática en Cocinas.